Se trata de un pintor autodidacta que en medio la acuciante carrera de rupturas de la modernidad, sabe ser fiel a una técnica pictórica soberbia y a una inspiración personal. La eclosión artística de J. Marchá tiene una grandeza que escapa a lo cotidiano y adquiere categoría universal en las pinturas donde el artista plasma la conjunción de sus sentimientos: cerámicas, frutas, telas, paredes, ventanas, fondos de paisaje, magistralmente dispuestos en el plano donde el cuadro se prolonga mas allá de sus limites naturales.

 

Presentación